SECRETARÍA DE

Graduados

Otra Economía es Posible: El Aporte desde las Ciencias Económicas a la Economía Social y Solidaria.

A comienzos del siglo XXI, en Argentina surgieron numerosas experiencias sociales y comunitarias que buscaron respuestas colectivas ante un contexto de crisis. Dichas experiencias, con epicentros en las distintas provincias, se unieron en el reclamo por el deterioro general de las condiciones de vida. Uno de sus ejes será la autogestión para resolver cuestiones como el empleo o la vivienda. En este marco, tuvieron lugar una multiplicidad de emprendimientos asociativos cuyos trabajadores y trabajadoras, por necesidad o por convicción, desplegaron la organización del trabajo bajo lógicas diferentes a las del mercado. De este modo, se irá consolidando la denominada “Economía Social y Solidaria”, como un modelo caracterizado por proponer una forma de generar valor basada en una cosmovisión que ubica en el centro a las personas, y tiene en su horizonte la búsqueda de la reproducción ampliada de la vida, y no del capital. En el abanico de experiencias hay diversidad de actores que desarrollan múltiples tareas en áreas de la cultura, el deporte, la salud comunitaria, los cuidados, las artes, la prestación de servicios públicos, el ocio y el esparcimiento, la comunicación, el turismo, la producción, la comercialización, el consumo, entre otras. Con los años irán logrando legitimidad y presencia en el ámbito público, en las universidades y en los territorios.

Estas organizaciones tienen, entre sus desafíos, gestionar unidades productivas de modo colectivo y democrático, muchas de ellas organizadas bajo el formato cooperativo, en donde priman valores como la solidaridad. Poseen la necesidad de constituirse como entidades que buscan objetivos atados a necesidades concretas, muchas veces llegando a donde no lo hacen ni el Estado ni el mercado. Para ello requieren, entre otras cuestiones, acompañamiento técnico que aporten a diversos ejes de su trabajo, allí los y las profesionales de las Ciencias Económicas, somos actores clave. Entre los aportes que podemos realizar está el cumplimiento de las obligaciones ordinarias (contables, impositivas y societarias), el asesoramiento en procesos como el análisis y la determinación de costos, la elaboración de modelos administrativos más eficientes, el análisis de mercado, el diseño de planes de negocios, los análisis económico-financiero, como los más destacados. Estas entidades requieren de información para poder tomar decisiones acertadas basadas en datos. Es habitual observar ciertas lagunas en los aspectos enunciados, conformándose como ámbitos de injerencia de profesionales de las Ciencias Económicas.

Asimismo, las personas que egresamos de estas carreras, también requerimos de una formación respecto a las características y signos distintivos de este tipo de empresas, para lo cual el compromiso de la Facultad con la comunidad y con la formación de profesionales comprometidos con sus entornos resulta fundamental. Promover en los procesos formativos el acercamiento a experiencias variadas y diversas, a partir de las que se puedan identificar aportes a este tipo de unidades productivas, resulta fundamental para difundir estos espacios de desarrollo, la construcción de herramientas y procesos pedagógicos específicos para entidades que promueven el desarrollo comunitario, la inserción laboral y el compromiso social.

En esa dirección, comparto algunos enlaces de interés de encuentros en los que se abordaron estos y otros aspectos en relación a la Economía Social y Solidaria:

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Bruno Comelatto
Contador público (UBA)
Magister en Políticas Públicas (UTDT)
Integrante de Centro de Cooperativas y Economía Social (CENCOES) FCE-UBA
Integrante de Cooperativa de Trabajo por la Economía Social (T.E.S.)