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Menos Nacimientos y Más Hipotecas: ¿Puede el Crédito Joven Revertir la Caída de la Fecundidad en Argentina?

En las últimas décadas, la República Argentina ha experimentado una transformación profunda en su dinámica demográfica. La caída sostenida de la tasa de fecundidad, acompañada del envejecimiento poblacional, plantea importantes desafíos para la sostenibilidad de los sistemas de protección social, el mercado laboral y la organización familiar. Al mismo tiempo, esta situación abre oportunidades para redefinir políticas públicas orientadas al bienestar, a los jóvenes y al desarrollo humano integral.

Evolución de la fecundidad en Argentina

Nuestro país ha transitado, al igual que otros de América Latina, un proceso de transición demográfica caracterizado por una reducción sostenida de la fecundidad. Según datos del Ministerio de Salud (2023), el número de nacimientos cayó casi un 30 % en la última década, pasando de 777.012 en 2014 a 457.000 en 2023. Así, la tasa global de fecundidad (TGF) descendió a 1,54 hijos por mujer, por debajo del nivel de reemplazo generacional (2,1).

Las razones son múltiples: mayor nivel educativo femenino, acceso a métodos anticonceptivos, postergación de la maternidad por inseguridad económica, precariedad o informalidad laboral juvenil, crisis habitacional y dificultades para proyectar a futuro. Todo esto configura un escenario donde, más que elección, muchas veces se trata de imposición.

Desafíos sociales y económicos

El descenso de la fecundidad, combinado con el aumento de la esperanza de vida, acelera el proceso de envejecimiento poblacional. El INDEC estima que para 2050 más del 20 % de los argentinos tendrá 65 años o más. Esto tensiona los sistemas de salud, cuidados y pensiones, y obliga a repensar el sistema previsional basado en la lógica de reparto intergeneracional.

“Argentina necesita políticas de largo plazo que aseguren la sostenibilidad previsional sin vulnerar derechos adquiridos”, sostuvo el economista Rafael Rofman (2022).

Pero también aparece un factor clave para la juventud: la dificultad de acceder a una vivienda. Sin techo propio ni crédito accesible, pensar en tener hijos se vuelve mucho más cuesta arriba.

El boom de los créditos hipotecarios

Tras años de parálisis, el crédito hipotecario volvió a la agenda. Entre enero y mayo de 2025 se otorgaron 16.057 nuevas hipotecas, un 60 % más que en todo 2024, y el acumulado del semestre superó las 19.000 operaciones, según un informe de la Fundación Tejido Urbano.

Los bancos hablan directamente de un “boom hipotecario” y, lo más importante, destacan que cada vez más jóvenes se animan a dar el paso. Hoy no sólo hablamos de familias consolidadas: también vemos parejas jóvenes que logran comprar su primera vivienda y adueñarse de su futuro.

¿Por qué esto importa en términos de fecundidad y natalidad? Porque cuando los jóvenes acceden a crédito y vivienda propia, dejan de vivir con la incertidumbre del alquiler y el “mes a mes” que impide proyectar.

La vivienda propia funciona como plataforma para planificar una familia, pensar en hijos y en proyectos a largo plazo.

En otras palabras, no se trata de obligar a nadie a tener hijos, sino de generar condiciones materiales que no desincentiven la decisión. Y ahí, el crédito hipotecario puede ser un aliado inesperado frente al desafío de la baja fecundidad.

¿Y con eso estamos?

Para nada. El camino no está libre de obstáculos: las tasas ajustadas por inflación, la informalidad laboral y la desigualdad de ingresos siguen dejando afuera a una parte de la juventud. Sin embargo, la reapertura del crédito hipotecario marca una diferencia respecto de años anteriores, cuando ni siquiera existía la posibilidad de proyectar.

Si la tendencia se consolida, podría ser el puntapié para que muchos jóvenes recuperen la capacidad de planificar su vida más allá de la coyuntura. Un paso clave para pensar en familia, hijos y un futuro más estable en un país donde la natalidad está en caída libre.

Como conclusión podemos decir que Argentina enfrenta un desafío demográfico enorme: menos nacimientos y más envejecimiento. Pero el boom de créditos hipotecarios abre una ventana de oportunidad: devolverle a la juventud la posibilidad de proyectar a largo plazo. No se trata solo de ladrillos: se trata de sueños, de futuro y de la chance real de construir una vida en familia sin que la incertidumbre sea el único horizonte.

En unos años deberemos analizar el impacto real que tuvo este auge inmobiliario y, mientras tanto, pensar en qué otros cambios podemos impulsar para los jóvenes y para mitigar los problemas que trae el descenso de la fecundidad que, consecuentemente traerá problemas a todo el sistema.
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Juan Ignacio Serrats
Actuario (UBA)

Máster en Dirección y Gestión de Sistemas de Seguridad Social por la Universidad de Alcalá (OISS – UAH)
Presidente de la Sociedad Argentina de Actuarios (SAAC)
Especialista en gestión pública con certificaciones de Open Contracting Partnership (OCP) y el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (GCBA).
Director Nacional de PyMES en el Ministerio de Economía de la Nación